martes, 4 de septiembre de 2012

Un fotógrafo “diferente”: Andrey Pavlov.


Bueno, ya de vuelta de las vacaciones estivales y mientras me pongo un poco al día en el tema “hormiguil”, releo la prensa y sobre todo los “semanales” que amablemente me ha ido guardando mi “kioskero” de confianza Luis. Me alegra, el encontrar en el suplemento de la prensa “XL Semanal” (nº 1293, 5 de agosto de 2012), una reseña sobre Andrey Pavlov, un fotógrafo ruso que alcanzó cierta notoriedad hace ya algún tiempo con su serie “Ant Tales”. Son éstas una serie de fotografías, mal llamadas “artístico-hiperrealistas”, sobre hormigas del género Formica simulando tareas humanas. En principio, según el autor, no hay nada de Photoshop, solo paciencia y la lógica espera a que las hormigas estén en el sitio adecuado en el momento apropiado.

Aunque la obra de este fotógrafo no es precisamente de mi gusto, quizás muy “hortera” para mí, he de confesar mi simpatía por la enorme paciencia y calidad conseguida con los escasos medios (una “simple” cámara compacta de objetivos intercambiables y una lente de aproximación *) con los que el autor afirma trabajar.

Fotografía © Andrey Pavlov. http://inspirationfeed.com/photography/ant-tales-by-andrey-pavlov/

Pues nada más, simplemente hacer una reseña sobre el trabajo de este fotógrafo cuanto menos “diferente”. Más abajo tenéis un enlace al álbum o carpeta del autor para el visionado completo de su obra “Ant Tales”.


Enlace de interés (álbum de Andrey Pavlov):


(*): Cámara Panasonic Lumix G3 y Lente Reynox M-250.

sábado, 11 de agosto de 2012

Mis Hormigueros: Colonia nº 18; Messor barbarus.


Quiero dar un pequeño repaso a algunas colonias de hormigas que aún mantengo en cautividad.

Pasado un tiempo desde que me inicié en la Mirmecología y como ya he comentado en anteriores entradas, he ido abandonando paulatinamente la idea de mantener colonias de hormigas en mi hogar. El motivo es obvio: La conducta (y por ende el estudio) de estas hormigas en cautividad es muy diferente al de sus homólogas en libertad. La riqueza de actuaciones e interacciones ante un medio ambiente muchas veces adverso o por lo menos cambiante, no se puede comparar al que puedo ofrecerles en mi casa… Temperatura y humedad casi constantes y con pocas variaciones, alimento a total disposición (“a demanda”), ausencia de competidores y enemigos hacen que estas especies mantenidas en casa sean un pálido reflejo de lo que verdaderamente son: Organismos evolucionados que además contribuyen visiblemente a modificar y regular el medio ambiente en el que viven.

Bueno, después de esta “declaración de intenciones” mostraros como siguen algunas de estas colonias que aún mantengo y que ya aparecieron en su momento en este blog y, por las que de vez en cuando - a veces más de lo que quisiera -  me habéis pedido noticias.

En esta entrada al blog, vamos a poner unas fotos del hormiguero nº 18 que alberga una colonia de Messor barbarus (Linnaeus, 1767) que tanta curiosidad ha suscitado en los lectores de este blog, sobre todo por su diseño físico y el tamaño de su población.






 

Desde entonces, he vuelto a ampliarlo, se le ha añadido otro bebedero y aunque he intentado limitar al máximo posible el crecimiento del número de individuos (ahora de varios miles), me he encontrado este año con muchas nuevas obreras “major’s” (algunos las llaman soldados) pero ni rastro aun de alados (sexuados machos o hembras)… Presumiblemente éstos deberían de haberse desarrollado ya hace algunas semanas, pero aun mantengo la esperanza de encontrarlos en unas pupas a las que no llego a observar correctamente; esto me daría la certeza, y alegría, de tener una colonia del todo “madura”.










¿El futuro?: Por supuesto ampliar más el número de cámaras, colocar una webcam infrarroja y además estoy pensando seriamente el abrir este hormiguero al exterior, para ello debería de taladrar 3 paredes y cruzar dos habitaciones de mi casa… "Pero eso ya es otra historia".


Enlaces a anteriores entradas en el blog  sobre este hormiguero, colonia nº18:



lunes, 30 de julio de 2012

Libro: Memoria sobre las Hormigas Inglesas (1747).


Bueno, ya de vuelta de vacaciones me he encontrado con una grata sorpresa: Ha salido de imprenta y ya he recibido el nuevo libro de José María Gómez Durán. Como sus anteriores libros es una traducción, muy bien prologada y comentada, de algún antiguo texto mirmecológico de especial interés. En esta ocasión, le toca el turno al reverendo William Gould que escribió el primer tratado sobre hormigas inglesas hacia el año 1747.

Como he dicho antes es muy interesante el prólogo de José María, que incluye unas anotaciones de verdadero provecho para acercarnos al autor, al estado de los conocimientos mirmecológicos en su época y sobre todo, unas anotaciones para la mejor comprensión del texto. Conozco personalmente un poco a José María y he tenido el placer de compartir algunos buenos ratos con él; No me ha sorprendido, debido a su constancia y dotes para la investigación documental, que haya encontrado algunos pormenores sobre la vida de William Gould hasta ahora desconocidos incluso para sus propios compatriotas. Finalmente, comentar que para esta edición del libro se han añadido algunas hermosas ilustraciones, algunas de ellas por cierto, no las había observado personalmente con anterioridad.

Sobre la obra en cuestión, comentar que pese a su antigüedad es muy válida y sobre todo edificante, nos muestra muy claramente, como algunos estudiosos mirmecólogos de la época llegaron a conclusiones (gracias a sucesivos experimentos pero, sobre todo, a sus respectivas dotes de observación) que hoy simplemente nos parecen obvias y que damos por hecho (gracias o a “desgracias” de que las hemos aprendido así) en contra incluso del pensamiento de su tiempo.

En resumen, una muy buena traducción de una obra indispensable para todo aquél que disfrute profundizando en la historia de la Mirmecología y, además a un precio muy asequible: Menos de 10 euros (30/07/2012)… ¡Animaros! (*).


Ficha del libro:
Titulo: MEMORIA SOBRE LAS HORMIGAS INGLESAS (1747)
Autor: William Gould, Traducción y prólogo: José María Gómez Durán
ISBN: 9788490113707
Editorial: VisionLibros
Nº de páginas: 124. Tamaño: 150x230 mm. Encuadernación: Rústica
Año de edición: 2012
Idioma: Español


(*): Podéis adquirir este libro tanto en formato papel como en ebook desde la misma editorial aquí: http://www.vnetlibrerias.com/index.php?route=product/product&product_id=122487  


Enlace de Interés:
Blog de José María Gómez Durán, “Historias de Hormigas”: http://historiasdehormigas.blogspot.com.es/

sábado, 30 de junio de 2012

Vuelo nupcial masivo en Zaragoza.


Un día antes de “emigrar” a nuestros “campos de veraneo” en la playa (hacia el 18 de junio), estuvo lloviendo en Zaragoza. Al atardecer, cuando ya había despejado la lluvia, podían verse algún macho y numerosas jóvenes reinas de Lasius vagabundeando por el suelo en busca de cobijo y un lugar para fundar una nueva colonia. Muchas no sobrevivieron a los depredadores y oportunistas: Pájaros e incluso algún gato callejero que ha querido complementar su magra dieta con este "maná" repentino y caído del cielo (…¡Nunca mejor dicho!).




Tampoco otras especies de hormigas (Tapinoma, Pheidole, Aphaenogaster, Temnothorax e incluso las mismas Lasius) han querido desaprovechar este recurso y así algunas jóvenes reinas, bien aquellas que fueron pisadas y aplastadas por los peatones o simplemente reducidas y atrapadas por obreras de algún que otro hormiguero, han perecido sin perpetuar los genes de su colonia.


Efectivamente, no puedo evitar meditar al contemplar como una joven reina de Lasius (quizás Lasius grandis Forel, 1909) aún viva, es descuartizada por las obreras de una colonia de Pheidole pallidula (Nylander, 1849). Ella fue alimentada, cuidada y mimada durante meses por sus hermanas en el interior de su nido de origen, ella atesoraba en su interior el acervo genético de su colonia… Para terminar así, tan bruscamente y a las pocas horas de haber echado a volar.




A primera vista podría parecer un derroche de energía y por tanto un despropósito en la dura lucha por la supervivencia, pero gracias a esta joven reina, quizás otra hermana haya podido salvarse y conseguir fundar una nueva colonia que perpetúe sus ancestrales genes... Pues al fin y al cabo, de eso se trata ¿no?


martes, 19 de junio de 2012

Una gran colonia de Camponotus cruentatus.


Bueno, pues la semana pasada, transitando por la sierra de Alcubierre, me detuve en una arboleda de coníferas recién “aclarada”; esto es: Se van cortando árboles (“aclarando”) según crecen las copas para dejarles más espacio y que el suelo llegue a recibir la luz del sol. No es una práctica que me entusiasme pero bueno, peor sería que no hubiesen árboles. Como decía, he parado y me he acercado hasta un pino sobresaliente entre sus hermanos por su mayor corpulencia y porte, cuando he observado muchas obreras de Camponotus cruentatus (Latreille, 1802) en su tronco.

Hasta ahora solo tenía fotos de obreras de esta especie aisladas y forrajeando por el suelo, así que he decidido detenerme y tomar algunas imágenes en su deambular ordenado subiendo y bajando. Estas subidas y bajadas tienen como finalidad la búsqueda de alimento, pues las Camponotus se nutre fundamentalmente de excreciones de áfidos (aunque también de insectos muertos o moribundos); esto se puede ver por la diferencia en tamaño de los gásteres de las que suben (normales) de las que bajan (hinchados de melaza de pulgón), luego regurgitarán la comida para compartir y alimentar a sus hermanas en lo que se denomina trofalaxia, una actividad muy importante para los insectos sociales.


Un poco más tarde he querido seguir a algunas obreras que bajaban por el tronco con el gáster distendido para observar la entrada de su nido, pero sin éxito. Ando de aquí para allá alrededor del pino superviviente cuando de repente “caigo” (y nunca mejor dicho :-) en que parte del terreno circundante está mucho más blando de lo normal… Me agacho y excavo con la mano (así de inconsistente es el estado del sustrato) o mejor dicho, aparto un poco de tierra de la superficie y rápidamente salen cientos de obreras de Camponotus cruentatus a la defensa contra el intruso que amenaza su colonia. Quien no haya visto una colonia semejante por su gran extensión y sobre todo por el tamaño de sus integrantes (casi todas rondando los 20 mm.) no sabe a lo que me refiero… En pocos segundos, decenas de hormigas suben por mis manos y las perneras de mis pantalones con no demasiadas buenas intenciones. Visto lo cual, decido “tomar las de Villadiego” y alejarme dando grandes (y cómicas) zancadas hasta un lugar seguro sito algunos metros más allá.


Cuando por fin me deshago de mis “despiadadas inquilinas corporales” (¿pero cómo una hormiga tan grande ha podido colarse hasta ahí? :-), reparo en la extensión de la colonia. Poco a poco me acerco hasta su límite y lo bordeo, cuando alzo la vista, no doy crédito a lo visto: ¡El perímetro de la colonia tiene un poco más de 14 metros cuadrados! Las hormigas están a muy poca profundidad (5-15cm.) y esencialmente el gran hormiguero contiene miles y miles de obreras pero también bastantes alados (sexuados) que rápidamente se esconden y sobre todo, numerosos capullos de larvas de estas hormigas (*) que sus hermanas obreras tratan de defender y esconder, por cierto, con rotundo éxito. Tomo unas pocas fotografías y apuntes (sobre todo de su extensión y orientación), marco el lugar con el gps y me decido a seguir mi camino… Después de unas horas, llego a mi casa, me preparo un refresco, sin azúcar, sin cafeína, etc. cuando de repente, noto “algo” que recorre mi piel por debajo de la ropa: ¡Oh, Oh…!



(*): Hay que recordar que las larvas de las hormigas de la subfamilia Formicinae (un solo peciolo entre el mesosoma y gáster) completan su desarrollo en el interior de un capullo hilado por ellas mismas.

jueves, 14 de junio de 2012

Principio de San Mateo aplicado a la Ecología (Ramón Margalef).


"Porque al que tiene, se le dará más y abundará; y al que no tiene, aun aquello que tiene, le será quitado". Mateo [13,12].

Esta cita de la Biblia conmueve, impresiona que un texto cristiano exprese sin rodeos ni equívocos, que un hombre pobre terminará indefectiblemente aún peor (en este mundo). En el capítulo 25, versículo 29 del mismo Evangelio de San Mateo se da una repetición casi exacta de la cita anterior; también San Marcos [4,25] y San Lucas [8,18 y 19,26] repiten en parecidos términos.

Mucho tiempo después, quien propuso el llamado "Efecto Mateo" por primera vez (que yo sepa) al campo de la Sociología aplicada a la Ciencia, fue el autor norteamericano Robert K. Merton en un artículo muy conocido publicado en 1968 en relación con la recompensa en la Ciencia (*).

El “Efecto Mateo”, se aplica hoy día a numerosos ámbitos de la sociedad actual: Información, Política, Tecnología, Economía, Educación, Finanzas... ¡Guerras! Sobre todo si lo aplicamos a “Grupos” más que a “Unidades” podremos advertir su verdadero potencial: Se establece entonces que cuando dos Sistemas interactúan, la información aumenta relativamente más en el que ya era más complejo, éste parece alimentarse del más simple y puede asimilarlo o terminar devorándolo. Así, el subsistema más complejo mantiene durante el proceso el control del sistema entero, hace mejor uso de la información, la asimila y la conserva mejor y la multiplica relativamente más (**).

Ramón Margalef (1919-2004), catedrático de la Universidad de Barcelona, adaptó la “Teoría de la Información” (Shannon y Warren de finales de los 40’) al campo de la Ecología (mediados de los 50’). Con el tiempo fue perfeccionando y aglutinando más y más modelos matemáticos para una misma población en estudio, resultando entre otros lo que hoy día se denomina “Principio de San Mateo aplicado a la Ecología”.

Para ilustrar con un ejemplo de “primera mano”, a una escala muy pequeña y sin intención de restar categoría o importancia a esta gran contribución para la Ciencia, os comento una pequeña muestra: Llevo siguiendo desde hace casi tres años una serie de colonias de Messor barbarus (Linnaeus, 1767) en un solar sin construir cerca de mi domicilio. Aprovechando que está muy bien demarcado por varios equipos de topografía que allí hacen prácticas, cada pocas semanas dibujo un croquis de los diferentes nidos que esta especie ocupa en este lugar, constatando fácilmente la variación que se ha producido durante todo este tiempo, tanto en el número de nidos como el la dirección de sus pistas de forrajeo. Me he dado cuenta de que después de este período, los nidos supervivientes son cada vez más grandes además de la ya práctica inexistencia de los más pequeños o jóvenes que no consiguieron superar el siguiente invierno después de su fundación: Las colonias más recientes o más pequeñas en número de integrantes son eliminadas bien por batallas por el control del territorio o por competencia por los recursos alimenticios existentes, Las colonias más grandes triunfan invariablemente en esta lucha por la supervivencia.

Quizás no es algo muy diferente a lo que ocurre en el género humano, ¿Pero acaso no somos ambos animales sociales?

 
En las imágenes anteriores, colección completa de cromos Liebig, en francés, sobre "el mundo de las hormigas" (1932).


Notas y Enlaces:

(*): Merton, Robert K. (1968). The Matthew Effect in Science. Science 159 (3810), 56–63.

(**): Adaptado de: Josep Peñuelas Reixach (1988). De la biosfera a la antroposfera: Una introducción a la Ecología, 287 pgs. Ed. Barcanova. ISBN: 9788475334004.




Para ampliar un poco más: “El concepto de información en la ecología margalefiana” por el Dr. Jordi Flos Bassols (Departament d’Ecologia. Universitat de Barcelona):

Listado de las publicaciones del Profesor Ramón Margalef:

lunes, 11 de junio de 2012

Otra salida al Delta del Ebro.


Junto a unos amigos, Idoia y Javier, tal y como comenté en la anterior entrada, hemos pasado el fin de semana en Sant Carles de la Rápita (Tarragona).

Ya en pleno Delta del Ebro, concretamente en la “Playa de los Eucaliptos” (*) pudimos disfrutar de unas mañanas de playa con brisa fresca (**) muy apropiada para deportes de vela y viento. Es gracias a estos vientos provenientes del mar y por tanto muy húmedos, que pueden llegar a desarrollarse en plena arena de la playa algunas manchas de vegetación aislada, estas zonas superiores del litoral están constantemente influenciadas por los vientos e incluso las olas del mar llegan hasta aquí en períodos de tormenta.

Como no, las hormigas encuentran su lugar aquí; extraña ver sus hormigueros excavados en plena arena e interconectados entre sí (colonias policálicas) por pistas encauzadas también en la misma arena. Las responsables esta vez son hormigas del género Tapinoma (Dolichoderinae). No he podido identificarlas hasta ahora a nivel de especie ya que me encuentro con algunos caracteres mixtos (además de mi falta de experiencia, claro) que no me llevan a un resultado satisfactorio. 

En “el campo”, o mejor dicho, en la playa, he intentado seguir a estas hormigas para ver de qué se alimentaban pero sin éxito, parecía que solo se desplazan de uno a otro nido. He revisado los tallos y hojas de las plantas circundantes sin ver siquiera un solo pulgón (al menos en esta época) al que pudieran pastorear, tampoco he visto residuos humanos por las inmediaciones. Imagino que estas hormigas se comportarán como merodeadores totalmente oportunistas que no desecharán ninguna fuente potencial de alimento: cadáveres, semillas, desperdicios arrojados por el viento, etc. No he querido excavar ningún hormiguero para ver que alimento almacenaban en el subsuelo pues me parecía que ya tenían bastante acarreando constantemente arena desprendida desde el interior.






De todas formas, como este próximo verano pasaremos alguna temporada más por este lugar, estaremos más “al tanto” e intentaremos observar mejor la biología y "cotidianeidad" de estas intrépidas y desafiantes hormigas capaces de colonizar este difícil medio.


(*): Coordenadas geográficas: 40°38'43.45"N -  0°45'51.12"E

(**): En argot náutico se suele utilizar la escala Beaufort de intensidad del viento; así, “brisa fresca” corresponde a una velocidad del aire entre 29 y 31 Km/h.

jueves, 7 de junio de 2012

Hay que ser más estricto. Diferencias entre Camponotus foreli y Camponotus aethiops.


Quería comentaros una anécdota que me ocurrió hace algunos días. En una reciente salida de campo, colecté en una única muestra (#SHU284), lo que creía eran tres obreras de Camponotus foreli Emery, 1881, al llegar a casa volví a identificarlas (en base a una de ellas) como tales e hice unas fotografías bajo la lupa binocular sin percatarme de que las otras dos integrantes de la muestra eran en realidad Camponotus aethiops (Latreille, 1798). La casualidad hizo que dos especies muy parecidas en tamaño y color, pero sobre todo en la coincidencia por ocupar aquí un mismo hábitat equivocaran mi identificación. 

Puede apreciarse fácilmente la diferencia entre ambas especies: Camponotus foreli tiene depresión mesopropodeal muy marcada, mientras que Camponotus aethiops, no.

Camponotus aethiops

Camponotus foreli
 
Ya sabéis que suelo aprovechar cualquier circunstancia para proponer una entrada a este blog. Además de entonar el “mea-culpa” por esta equivocación, se me ha ocurrido hacer dos fotografías con el doble propósito de mostrar la diferencia entre ambas y sobre todo para subrayar la necesidad de un total rigor cuando se quiere obtener algún resultado en Ciencias… Algún día hablaremos sobre el “Método Científico”.

Bueno, pues este “finde” a la “playita” con unos amigos, a ver si a la vuelta puedo contaros algo respecto a las hormigas.

lunes, 4 de junio de 2012

Todo un fin de semana “de lujo” 2/2. El Moncayo.


En una anterior entrada en este Blog, intenté hacer un escueto resumen sobre la primera jornada de un fructífero fin de semana, pleno de aprendizaje gracias a los consejos y enseñanzas de Xavier Espadaler. Como “lo prometido es deuda”, continuo ahora con el resumen de la segunda jornada:

…Al día siguiente temprano, nos dirigimos hacia el Parque Natural de la Dehesa del Moncayo. Desde el “Santuario de Nuestra Señora de la Virgen del Moncayo”, convinimos en subir hacia la cumbre hasta el límite de la vegetación arbórea, a unos 1850 msnm. Es éste un paraje del terciario formado por un macizo aislado, muy rocoso (areniscas, cuarcitas y pizarras) y sobre todo interesante para nosotros por lo pobre –históricamente- en registros mirmecológicos.

Durante la subida, predominaban desde el principio las especies del género Formica; F. exsecta Nylander, 1846; F. fusca Linnaeus, 1758; F. rufa Linnaeus, 1761; que tapizaban literalmente el suelo manteniendo este totalmente limpio. Yo espero que algún día, tanto las administraciones implicadas como los ciudadanos tomemos en consideración el gran servicio que prestan estos animales en la regulación del medio, manteniendo limpio y a raya de plagas estas masas boscosas por desgracia, cada vez menos extensas.

Nido Formica exsecta

Gracias a los constantes consejos e infinita paciencia de Xavier, pudimos observar especies “raras” que seguramente hubieren pasado inadvertidas para mí. Además, imaginaros la gran ventaja que supone el observar o recoger muestras en las que con mucha certeza y muy pocas dudas te dicen a que especie, o cuando menos, a qué género pertenecen, argumentando las diferencias con otras semejantes... ¡Eso sí es enseñar!

Xavier tomando unos apuntes...Obsérvese al fondo “la pendiente”.

Por otro lado, también encontramos bien representado al género Myrmica, concretamente M. sabuleti Meinert, 1846; M. wesmaeli Bondroit, 1918  y más tarde M. scabrinodis Nylander, 1846. En el momento de escribir esta entrada, estoy observándolas bajo la lupa binocular. Como bien me ha dicho Xavier, contrasto claramente las proporciones y forma general del cuerpo (alargada y con cabeza más o menos grande).

Myrmica sabuleti a la lupa

Durante el descenso hacia la base, hicimos varias paradas y pudimos prospectar, a diferentes alturas, en masas de pinos (algunos con bolas de muérdago entre sus ramas ;-), hayas y algunos jóvenes robles, proporcionándonos varias especies de  Formica, Temnothorax, Tapinoma, Lasius y al menos, una visión conjunta y preliminar del área visitada. Como dato curioso, no encontramos en esta ocasión ninguna Camponotus …Habrá que seguir prospectando.




Bueno, ya por la tarde; después de algunas anécdotas sobre la búsqueda y recordatorio del nombre de cierta especie vegetal parásita, disertaciones varias sobre el "Efecto San Mateo" y demás comentarios sobre el altruismo de los "estudiosos de los insectos sociales", dimos por terminada la jornada. No quiero extenderme mucho más, “solo” comentar una vez más y agradecer al Profesor Xavier Espadaler la oportunidad renovada tanto de ampliar mis pobres conocimientos mirmecológicos como por el obsequio de su compañía.


Bibliografía recomendada para ambas entradas:
Espadaler, X. 1986. Formícidos de los alrededores de la Laguna de Sariñena  (Huesca). Descripción del macho de Camponotus foreli Emery (Hymenoptera, Formicidae). Col. Est. Altoarag. 6: 109-126.

Espadaler, X. 1997. Leptothorax caesari n.sp., a granivorous with apterous males (Insecta: Hymenoptera: Formicidae). Annalen der  Naturhistorisches Museum Wien 99B: 145-150.

Espadaler, X. 1997. Diagnosis de siete especies nuevas de hormigas. Zapateri 6 :151-153.

Espadaler, X. 1997. Fam. Formicidae. Catalogus entomofauna aragonensis 13: 13-21.

Espadaler, X. 1999. Hormigas (Hymenoptera, Formicidae) de los Monegros. Boletín Sociedad entomológica Aragonesa  24: 151-152.



Enlaces recomendados:

Pueden obtenerse casi todos los trabajos de Xavier Espadaler en el siguiente enlace:

Web sobre el parque Natural “Dehesa del Moncayo”:

jueves, 31 de mayo de 2012

Reticulitermes sp. en Zaragoza capital.

Pues paseando esta mañana por mi barrio, he podido observar una salida masiva, o como algunos lo llaman “enjambrazón”, de sexuados de termitas. Me ha sorprendido sobre todo que la salida del nido o colonia se sitúe en la base de un edificio relativamente moderno, enteramente éste de hormigón y cemento.


Las termitas son insectos eusociales pertenecientes al orden de los isópteros. Todas las termitas ingieren celulosa (madera y sus derivados: papel, cartón…). Así, unos protozoos que habitan en su intestino disocian ésta para poder ser aprovechados los nutrientes por las termitas… Se trata, claro, de una simbiosis: El protozoo obtiene comida “gratis”, transporte y protección y la termita puede así obtener nutrientes de un simple “trozo de madera”. Tenemos que fijarnos en que la termita ha sido capaz de aprovechar un recurso muy difícil, donde apenas tiene competencia gracias a la evolución pareja de ambos organismos. Esto puede darnos una de las claves por la que estos animales han sobrevivido, sin grandes cambios, durante millones de años.


Es relativamente sencillo diferenciar los sexuados de las termitas de las hormigas; aquellas tienen las antenas sin ángulos, las cuatro alas iguales, traslúcidas y sobre todo por la ausencia de la típica “cintura de avispa” del abdomen, característica de todas las especies de hormigas. Otra cosa diferente es determinar con exactitud la especie de termita, siendo en algunos géneros necesarias incluso pruebas moleculares.

Un apunte más que me parece necesario comentar aquí: Las termitas que habitan en Europa NO atacan árboles vivos; en cambio, son beneficiosas para el medio natural, pues contribuyen a degradar la madera muerta y devolver sus nutrientes.


Enlaces de Interés:

Una interesante web sobre termitas: http://www.expertoentermitas.org/como-criar-termitas/

martes, 29 de mayo de 2012

Salida a Markina-Xemein (Vizcaya).


Bueno como en Zaragoza ya empiezan a subir las temperaturas, el fin de semana pasado nos acercamos hasta esta agradable población al norte de la Península Ibérica. Bonitos paisajes y todo un cambio radical: Aquí todo es verde con bastantes masas boscosas (coníferas y helechos) donde además hemos tenido algún ratillo para observar formícidos. A destacar la amabilidad de las gentes, la gastronomía de la zona y sobre todo muy recomendable, la casa rural donde nos alojamos (*).








(*): Excepto para embarazadas “fuera de cuentas”… ¿Eh Miguel? ;-)


Enlaces Recomendados:

Enlace casa rural Satzu:

lunes, 21 de mayo de 2012

Todo un fin de semana “de lujo” 1/2. Laguna de Sariñena (HU).


Bueno, pues como indico en el título de esta entrada, comentaros que han sido un par de jornadas de gran provecho. Xavier Espadaler, al que ya he citado en este blog en varias ocasiones, ha tenido a bien acercarse a Zaragoza y compartir, una vez más, sus vastos conocimientos mirmecológicos con un servidor.

Meses atrás, comenzamos a preparar esta “salida de campo”, dedicando parte de nuestro tiempo en la consecución de los permisos necesarios y sobre todo, a seleccionar los lugares a prospectar. 

El viernes a la mañana, quedamos en la laguna de Sariñena (280 msnm*) en la provincia de Huesca; aquí Xavier había prospectado tiempo atrás los alrededores de esta laguna de origen endorreico y, junto a un material adicional de la misma procedencia, describió en su momento dos nuevas especies de formícidos: Temnothorax caesari (Espadaler, 1997), una especie singular por cuanto que es granívora a diferencia del resto de integrantes de su género y ser sus machos completamente ápteros (sin alas). La otra especie, Goniomma decipiens Espadaler, 1997 también fue descrita por el mismo autor con individuos procedentes del entorno de la laguna de Sariñena pero a diferencia de la anterior, posteriormente también se la ha encontrado en dos localidades de las provincias de Albacete y Ciudad Real.

Pero volvamos a nuestra “crónica”: Al poco de empezar a muestrear, encontramos (**) enseguida Camponotus foreli Emery, 1881 forrajeando sobre el suelo y a pleno sol junto a numerosos ejemplares de Cataglyphis iberica (Emery, 1906). Ya se sabe que esta especie está especializada en recoger cadáveres de otros insectos cuando sobre el terreno hace mucho calor. A este respecto, me sorprende la coincidencia de que las obreras de ambas especies, pertenecientes a géneros diferentes, se caractericen por andar con el gastro levantado… ¿tendrá algo que ver? A propósito de la última, comentar además que el interior de uno de sus nidos albergaba varios machos alados; esto me sirvió para obtener algunos valiosos consejos del profesor para una futura observación (si es posible durante este año), de la carrera o “mini vuelo” nupcial de esta especie que por cierto, ha de producirse en breves fechas.

Camponotus aethiops; #SHU284

Durante el resto de la mañana, pudimos observar (y en mi caso, aprender sobre) hormigas muy interesantes pertenecientes a los géneros Aphaenogaster, Cardiocondyla, Formica, Goniomma, Messor, Pheidole, Proformica, Solenopsis, Tapinoma, y ya en unos pinos cercanos intentamos observar alguna sociedad de Plagiolepis schmitzii Forel, 1895 junto a alguna especie parásita, pero sin éxito.

Nido de Solenopsis sp

Goniomma sp.#SHU287

Mencionar como simpática anécdota que Xavier terminó ejerciendo de profesor “improvisado” para un joven grupo de Agentes de la Naturaleza en prácticas:


Más tarde y de camino a Zaragoza, hicimos una parada en el puerto de Alcubierre (aproximadamente a 700 msnm) La vegetación aquí cambia radicalmente y se compone mayoritariamente de pinos, encinas y alguna sabina. Aquí encontramos, bien representado, al género Camponotus con 6 especies [Camponotus aethiops (Latreille, 1798), Camponotus cruentatus (Latreille, 1802), Camponotus foreli, Camponotus lateralis (Olivier, 1792), Camponotus pilicornis (Roger, 1859), Camponotus sylvaticus (Olivier, 1792)] así como Aphaenogaster gibbosa (Latreille, 1798), Cataglyphis iberica, Crematogaster scutellaris (Olivier, 1792), Crematogaster auberti Emery, 1869, Messor bouvieri Bondroit, 1918, Pheidole pallidula (Nylander, 1849), Plagiolepis pygmaea (Latreille, 1798) y Temnothorax formosus Santschi, 1909.

Temnothorax formosus, #SHU292

Cercano a este punto se encuentra el Santuario de la Virgen de Magallón (Leciñena), una zona de yesos donde hicimos un alto, encontrando con cierta facilidad: Temnothorax formosus; Cardiocondyla batesii Forel, 1894; Camponotus foreli; Tapinoma nigerrimum (Nylander, 1856) y que además nos deparó (para mí) el premio del día: Oxyopomyrmex saulcyi cfr. Muy interesante por cierto la forma de su nido, una sola galería vertical bastante profunda.

Oxyopomyrmex saulcyi cfr. #SHU295

Para finalizar la jornada, ya en la ciudad de Zaragoza, dimos un corto paseo con objeto de ver “in situ” a la hormiga argentina Linepithema humile (Mayr, 1868), una especie que hemos descubierto aquí recientemente (ver esta entrada) y que parece tener en el cauce del rio Ebro y sus parques aledaños un feudo imposible de combatir. Por el camino de vuelta a casa, aún pudimos observar Cardiocondyla elegans Emery, 1869, Lasius grandis Forel, 1909 y Formica rufibarbis Fabricius, 1793 a la que yo tenía confundida con otra especie (…”malditas formicas”). Y "es lo que tiene", el tener a un profesor “de lujo” a tu disposición.

Bien, para no extenderme demasiado, la semana que viene continuaré esta crónica del fin de semana anterior con el relato del paseo por el Parque Natural de la Dehesa del Moncayo, si quereis verme “echando el bofe” en dicha subida… ¡No os la perdáis!



Enlaces Recomendados:




(*) msnm: Metros sobre el nivel del mar.
(**): Bueno, tal vez sería más apropiado decir que “ella” nos encontró a nosotros.

jueves, 17 de mayo de 2012

Salida a Alcolea del Pinar (Guadalajara).

Bueno, pues como ya hacía un tiempo que no nos veíamos, quedamos el martes pasado con otro “antiguo amigo”, José María G. P. esta vez de Madrid. Recuerdo que hace unos años, casi al principio de conocernos, quedamos un día a mitad de camino entre Zaragoza y Madrid, concretamente en Alcolea del Pinar (GU). Esta vez hemos querido “repetir” y pasar una agradable mañana en el pinar próximo a esta localidad.

Al poco de estacionar y bajarnos del coche, ya pudimos encontrar debajo de troncos esparcidos en el suelo, bastantes colonias de termitas (Reticulitermes sp.). En esta ocasión no observamos alados, pero la verdad es que eran relativamente frecuentes estos “afloramientos” de isópteros a lo largo del camino, sobre todo en las zonas más húmedas.


Conforme pasaba la mañana, observamos además bastantes Formica sanguinea Latreille, 1798, la mayoría con nidos mixtos de ésta con Formica fusca Linnaeus, 1758. Recordemos que esta especie es una “esclavista facultativa”, quiere esto decir que esta especie puede sobrevivir sin sus esclavas durante toda su vida.

Continuando a la búsqueda de termitas, descubrimos además una reina solitaria de Camponotus sp. debajo de un viejo tocón y al poco, encontramos también varias colonias de diferentes especies de Camponotus y Formica, algunas Temnothorax y Tapinoma completaban el “mosaico formícido” más evidente de esta zona boscosa.





…Y poco más que contar; ya a la vuelta, di un pequeño rodeo hasta la localidad de Cetina (Zaragoza) deteniéndome en la confluencia de la carretera con el río Jalón, donde pude observar “a placer” varios nidos (policálicos) de Cataglyphis y Messor con mucha actividad en esta época.



PD: Olvidaba comentar que José María me obsequió además con unas muestras de Camponotus y Messor traídas desde las lejanas Islas Canarias... ¡Gracias José María!