viernes, 14 de septiembre de 2012

Salida a Bronchales, Sierra de Albarracín, Teruel.

Durante el pasado mes de julio, con Idoia y Javier pasamos mi mujer Encarna y un servidor “que esto suscribe”, un agradable día de campo en la Sierra de Albarracín y alrededores.

Desde “nuestra” base en Molina de Aragón (GU), nos dirigimos hacia el sureste por varias carreteras comarcales, atravesando un bonito paisaje con la salvedad del tramo correspondiente a un reciente  incendio forestal.

Poco a poco fuimos ganando altura y pronto tomamos un ramal que nos llevó hacia la población de Bronchales (TE) a casi 1600 msnm. En este último trayecto, gracias a que no conducía (¡gracias Javi! :-), puedo observar sin dificultad, entre el bosque de coníferas y la pista por la que transitamos, varios grandes nidos en forma de cono pertenecientes a la especie Formica rufa Linnaeus, 1761.








 
Después de una corta parada para observar estos grandes túmulos, seguimos circulando hacia el suroeste buscando la localidad de Villar del Cobo (TE), muy cerca de ésta, hacemos otra pequeña parada para observar un nido de Formica dusmeti Emery, 1909 encontrado el año pasado y que sigue encontrándose en el mismo lugar (“bendito” GLONASS) (*) y en perfectas condiciones. Mis compañeros de viaje me señalan otras hormigas en las cercanías pertenecientes a los géneros Aphaenogaster, Camponotus y Tetramorium.

Cercano a este punto, tomamos un desvío por una pista forestal, 15 Km. más adelante, llegamos hasta el nacimiento del río Tajo. Es impresionante, ver como un “regatillo” de pocos cm. de anchura se transforma en un estuario de varios km. en Lisboa. Es este un bello paraje cercano a las confluencias de las provincias de Guadalajara, Cuenca y Teruel, atravesado por diversas pistas forestales, por cierto, muy bien cuidadas y mantenidas.

Después de comer, bromeando sobre como anoto el orden en el que las especies de formícidos se apropian de las migajas de nuestros bocadillos (y su preferencia, ¡claro!),  nos acercarnos hasta el nacimiento del río Cuervo en las cercanías de la población de Vega del Codorno (CU), un paraje singular que desmereció un poco la visita al estar completamente… ¡Seco! Aquí pudimos observar algunas obreras de Formica sanguinea Latreille, 1798 que deambulaban solas, probablemente en busca de hormigueros de Formica fusca Linnaeus, 1758 para una posterior razzia. Recordemos que ésta es una especie dulótica (esclavista) aunque no obligada, pues puede vivir perfectamente sin sus huéspedes de otras especies. La nota graciosa fue como mi mujer trató de exhortar a los diosecillos del bosque para que hicieran evidente algo del caudal de las escondidas aguas del subsuelo.



Después de una breve espera sin resultados evidentes para la hidrografía del entorno, tomamos la determinación de continuar nuestro camino y volver hacia Molina de Aragón. Por el camino, una vez pasada la población de Peralejos de las Truchas (GU), hicimos otra parada donde esta vez pudimos observar nidos de Formica pratensis Retzius, 1783 (ex-nigricans) interconectados por largas y profundas pistas. Aquí pudimos observar como las obreras de esta especie retornaban con alimento (melaza de áfidos y cadáveres de insectos mayoritariamente) hacia sus respectivos nidos. Nunca me canso de repetir como estas sociedades de hormigas regulan y mantienen a raya a muchas especies, algunas ciertamente dañinas, de insectos.


Y ya de vuelta, en casa de Javier “cervecita en mano” y para terminar bien el día, tuve la suerte de observar esa misma tarde como un grupo de Messor structor (Latreille, 1798) amagaba y trataba de “asustar” a una colonia cercana de la misma especie… Cosas de la competencia intraespecífica.

¿Se puede pedir más?

Gracias desde aquí a Idoia y Javier, con los que compartimos unos días del todo agradables en lo personal y “mirmecófilo”.







(*): GLONASS es un Sistema Global de Navegación por Satélite parecido al GPS estadounidense,  pero promovido en su día por la extinta URSS. En la actualidad son varios los modelos de aparatos posicionadores que pueden recoger, incluso simultáneamente, las señales de ambos sistemas.

Añadido 26/09/2012:
Algún día hablaré sobre la trampa del tipo "canalillo" ;-) inventada para la ocasión por Idoia y con la que capturamos varias jóvenes reinas de Lasius sp., hasta entonces...

martes, 11 de septiembre de 2012

Inés y Ramón, Desde Borneo, Camponotus.

Si hay alguien a quien envidio (de forma "sana", claro) con respecto a grandes viajes que a mí me hubiera gustado hacer, es a Inés y Ramón. Siempre me sorprenden haciendo precisamente los viajes que tengo en mente desde hace años y preparo y preparo sin terminar de realizarlos por uno u otro motivo. Otro punto que me sorprende y a la vez admiro, es que han sabido acostumbrar a sus jóvenes hijos, Ramón y Manuel, a acompañarlos en todos sus viajes. 

Esta vez desde el interior de la isla de Borneo (Indonesia), concretamente en la región de Kalimantán, han tenido el detalle de tomar estas fotos que pertenecen "a simple vista" (por el tamaño y morfología) a la especie Camponotus gigas Latreille, 1802. 

Son éstas unas hormigas relativamente abundantes en el sudeste asiático, pululan solas o en pequeños grupos por la superficie del substrato de la jungla, son parcialmente nocturnas y destacan sobre todo por su tamaño cercano a los 3cm. que las hace bastante evidentes allá por donde transitan.







Gracias Inés, Ramón, Ramón jr. y Manuel por acordaros de nosotros y seguid así, un abrazo.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Formación de nuevas colonias en Lasius (y2).


Hace pocas semanas, os informaba en este blog sobre un vuelo nupcial masivo de Lasius sp. cercano a mi domicilio. Un lector del blog, me pidió que recogiera para él un par de tríos de jóvenes reinas para estudiar el proceso de fundación – en condiciones de poliginia forzada - de una colonia de este género. Al bajar a la calle al día siguiente por la mañana, aún quedaban algunas reinas vagabundeando por el suelo del barrio, así que tomé un pequeño tubo de ensayo e introduje en él algunas jóvenes reinas.

 Ya en mi domicilio, las cambié alojando a cada una de ellas en un tubo, proveyéndolas asimismo de una cámara de agua separada por una torunda de algodón y tapándolas con un pequeño tapón finamente agujereado. Las guardé en un lugar oscuro y tranquilo hasta la entrega a su destinatario. Al respecto y debido a las vacaciones veraniegas, no hemos coincidimos en fechas, por lo que la cesión se retrasó bastante invalidando, el objetivo inicial del experimento.


Al cabo de pocos días, ya había huevos y algunas larvas. En muy poco tiempo las larvas hilaron sus capullos:


 Esta mañana, solo para cerciorarme de su estado, he sacado los tubos a la luz, observando en todos ellos que había algo más de una docena de obreras cuidando a su vez, tanto de la reina como de sus futuras hermanas; al no haber alimento disponible, asumo que todas se alimentan de huevos tróficos puestos por la reina.

Estas primeras obreras suelen ser un poco más pequeñas de lo normal para la especie y en algunas hormigas, la diferencia de tamaño puede ser más que evidente. Se las llama obreras “naníticas” y son alimentadas por la reina con “huevos tróficos” (esto es, huevos que solo sirven para alimentar). Se dice además que estas obreras viven menos tiempo que sus congéneres y puede ser cierto ya que algunas yacían muertas. Su razón de ser es ayudar a la ya exhausta reina a sacar adelante una primera camada de obreras plenamente funcionales y con las aptitudes necesarias para las respectivas tareas de la futura colonia (búsqueda de alimento, ampliación del nido, defensa, etc.).


 Es interesante observar además, como las reinas de las especies con fundación claustral independiente proporcionan el alimento para sus primeras obreras. Pensemos que ellas no salen a cazar ni a recolectar, por lo que la reina “fabrica” estos huevos tróficos para su alimentación a partir de sus propias reservas grasas y de la metabolización de sus propios músculos alares (*); una vez sin alas y enclaustradas en el fondo del nido, éstos ya no serán necesarios nunca más.

Y nada más, reseñar aquí la celeridad con la que estas jóvenes reinas fueron capaces de iniciar su colonia: Poner huevos, cuidar sus primeras larvas, alimentarlas, etc. y todo esto en aproximadamente poco menos de un mes.


(*): Comparando fotografías, puede observarse fácilmente como la musculatura del mesonoto de la reina va haciéndose más y más pequeña conforme pasan las semanas.

martes, 4 de septiembre de 2012

Un fotógrafo “diferente”: Andrey Pavlov.


Bueno, ya de vuelta de las vacaciones estivales y mientras me pongo un poco al día en el tema “hormiguil”, releo la prensa y sobre todo los “semanales” que amablemente me ha ido guardando mi “kioskero” de confianza Luis. Me alegra, el encontrar en el suplemento de la prensa “XL Semanal” (nº 1293, 5 de agosto de 2012), una reseña sobre Andrey Pavlov, un fotógrafo ruso que alcanzó cierta notoriedad hace ya algún tiempo con su serie “Ant Tales”. Son éstas una serie de fotografías, mal llamadas “artístico-hiperrealistas”, sobre hormigas del género Formica simulando tareas humanas. En principio, según el autor, no hay nada de Photoshop, solo paciencia y la lógica espera a que las hormigas estén en el sitio adecuado en el momento apropiado.

Aunque la obra de este fotógrafo no es precisamente de mi gusto, quizás muy “hortera” para mí, he de confesar mi simpatía por la enorme paciencia y calidad conseguida con los escasos medios (una “simple” cámara compacta de objetivos intercambiables y una lente de aproximación *) con los que el autor afirma trabajar.

Fotografía © Andrey Pavlov. http://inspirationfeed.com/photography/ant-tales-by-andrey-pavlov/

Pues nada más, simplemente hacer una reseña sobre el trabajo de este fotógrafo cuanto menos “diferente”. Más abajo tenéis un enlace al álbum o carpeta del autor para el visionado completo de su obra “Ant Tales”.


Enlace de interés (álbum de Andrey Pavlov):


(*): Cámara Panasonic Lumix G3 y Lente Reynox M-250.

sábado, 11 de agosto de 2012

Mis Hormigueros: Colonia nº 18; Messor barbarus.


Quiero dar un pequeño repaso a algunas colonias de hormigas que aún mantengo en cautividad.

Pasado un tiempo desde que me inicié en la Mirmecología y como ya he comentado en anteriores entradas, he ido abandonando paulatinamente la idea de mantener colonias de hormigas en mi hogar. El motivo es obvio: La conducta (y por ende el estudio) de estas hormigas en cautividad es muy diferente al de sus homólogas en libertad. La riqueza de actuaciones e interacciones ante un medio ambiente muchas veces adverso o por lo menos cambiante, no se puede comparar al que puedo ofrecerles en mi casa… Temperatura y humedad casi constantes y con pocas variaciones, alimento a total disposición (“a demanda”), ausencia de competidores y enemigos hacen que estas especies mantenidas en casa sean un pálido reflejo de lo que verdaderamente son: Organismos evolucionados que además contribuyen visiblemente a modificar y regular el medio ambiente en el que viven.

Bueno, después de esta “declaración de intenciones” mostraros como siguen algunas de estas colonias que aún mantengo y que ya aparecieron en su momento en este blog y, por las que de vez en cuando - a veces más de lo que quisiera -  me habéis pedido noticias.

En esta entrada al blog, vamos a poner unas fotos del hormiguero nº 18 que alberga una colonia de Messor barbarus (Linnaeus, 1767) que tanta curiosidad ha suscitado en los lectores de este blog, sobre todo por su diseño físico y el tamaño de su población.






 

Desde entonces, he vuelto a ampliarlo, se le ha añadido otro bebedero y aunque he intentado limitar al máximo posible el crecimiento del número de individuos (ahora de varios miles), me he encontrado este año con muchas nuevas obreras “major’s” (algunos las llaman soldados) pero ni rastro aun de alados (sexuados machos o hembras)… Presumiblemente éstos deberían de haberse desarrollado ya hace algunas semanas, pero aun mantengo la esperanza de encontrarlos en unas pupas a las que no llego a observar correctamente; esto me daría la certeza, y alegría, de tener una colonia del todo “madura”.










¿El futuro?: Por supuesto ampliar más el número de cámaras, colocar una webcam infrarroja y además estoy pensando seriamente el abrir este hormiguero al exterior, para ello debería de taladrar 3 paredes y cruzar dos habitaciones de mi casa… "Pero eso ya es otra historia".


Enlaces a anteriores entradas en el blog  sobre este hormiguero, colonia nº18:



lunes, 30 de julio de 2012

Libro: Memoria sobre las Hormigas Inglesas (1747).


Bueno, ya de vuelta de vacaciones me he encontrado con una grata sorpresa: Ha salido de imprenta y ya he recibido el nuevo libro de José María Gómez Durán. Como sus anteriores libros es una traducción, muy bien prologada y comentada, de algún antiguo texto mirmecológico de especial interés. En esta ocasión, le toca el turno al reverendo William Gould que escribió el primer tratado sobre hormigas inglesas hacia el año 1747.

Como he dicho antes es muy interesante el prólogo de José María, que incluye unas anotaciones de verdadero provecho para acercarnos al autor, al estado de los conocimientos mirmecológicos en su época y sobre todo, unas anotaciones para la mejor comprensión del texto. Conozco personalmente un poco a José María y he tenido el placer de compartir algunos buenos ratos con él; No me ha sorprendido, debido a su constancia y dotes para la investigación documental, que haya encontrado algunos pormenores sobre la vida de William Gould hasta ahora desconocidos incluso para sus propios compatriotas. Finalmente, comentar que para esta edición del libro se han añadido algunas hermosas ilustraciones, algunas de ellas por cierto, no las había observado personalmente con anterioridad.

Sobre la obra en cuestión, comentar que pese a su antigüedad es muy válida y sobre todo edificante, nos muestra muy claramente, como algunos estudiosos mirmecólogos de la época llegaron a conclusiones (gracias a sucesivos experimentos pero, sobre todo, a sus respectivas dotes de observación) que hoy simplemente nos parecen obvias y que damos por hecho (gracias o a “desgracias” de que las hemos aprendido así) en contra incluso del pensamiento de su tiempo.

En resumen, una muy buena traducción de una obra indispensable para todo aquél que disfrute profundizando en la historia de la Mirmecología y, además a un precio muy asequible: Menos de 10 euros (30/07/2012)… ¡Animaros! (*).


Ficha del libro:
Titulo: MEMORIA SOBRE LAS HORMIGAS INGLESAS (1747)
Autor: William Gould, Traducción y prólogo: José María Gómez Durán
ISBN: 9788490113707
Editorial: VisionLibros
Nº de páginas: 124. Tamaño: 150x230 mm. Encuadernación: Rústica
Año de edición: 2012
Idioma: Español


(*): Podéis adquirir este libro tanto en formato papel como en ebook desde la misma editorial aquí: http://www.vnetlibrerias.com/index.php?route=product/product&product_id=122487  


Enlace de Interés:
Blog de José María Gómez Durán, “Historias de Hormigas”: http://historiasdehormigas.blogspot.com.es/

sábado, 30 de junio de 2012

Vuelo nupcial masivo en Zaragoza.


Un día antes de “emigrar” a nuestros “campos de veraneo” en la playa (hacia el 18 de junio), estuvo lloviendo en Zaragoza. Al atardecer, cuando ya había despejado la lluvia, podían verse algún macho y numerosas jóvenes reinas de Lasius vagabundeando por el suelo en busca de cobijo y un lugar para fundar una nueva colonia. Muchas no sobrevivieron a los depredadores y oportunistas: Pájaros e incluso algún gato callejero que ha querido complementar su magra dieta con este "maná" repentino y caído del cielo (…¡Nunca mejor dicho!).




Tampoco otras especies de hormigas (Tapinoma, Pheidole, Aphaenogaster, Temnothorax e incluso las mismas Lasius) han querido desaprovechar este recurso y así algunas jóvenes reinas, bien aquellas que fueron pisadas y aplastadas por los peatones o simplemente reducidas y atrapadas por obreras de algún que otro hormiguero, han perecido sin perpetuar los genes de su colonia.


Efectivamente, no puedo evitar meditar al contemplar como una joven reina de Lasius (quizás Lasius grandis Forel, 1909) aún viva, es descuartizada por las obreras de una colonia de Pheidole pallidula (Nylander, 1849). Ella fue alimentada, cuidada y mimada durante meses por sus hermanas en el interior de su nido de origen, ella atesoraba en su interior el acervo genético de su colonia… Para terminar así, tan bruscamente y a las pocas horas de haber echado a volar.




A primera vista podría parecer un derroche de energía y por tanto un despropósito en la dura lucha por la supervivencia, pero gracias a esta joven reina, quizás otra hermana haya podido salvarse y conseguir fundar una nueva colonia que perpetúe sus ancestrales genes... Pues al fin y al cabo, de eso se trata ¿no?


martes, 19 de junio de 2012

Una gran colonia de Camponotus cruentatus.


Bueno, pues la semana pasada, transitando por la sierra de Alcubierre, me detuve en una arboleda de coníferas recién “aclarada”; esto es: Se van cortando árboles (“aclarando”) según crecen las copas para dejarles más espacio y que el suelo llegue a recibir la luz del sol. No es una práctica que me entusiasme pero bueno, peor sería que no hubiesen árboles. Como decía, he parado y me he acercado hasta un pino sobresaliente entre sus hermanos por su mayor corpulencia y porte, cuando he observado muchas obreras de Camponotus cruentatus (Latreille, 1802) en su tronco.

Hasta ahora solo tenía fotos de obreras de esta especie aisladas y forrajeando por el suelo, así que he decidido detenerme y tomar algunas imágenes en su deambular ordenado subiendo y bajando. Estas subidas y bajadas tienen como finalidad la búsqueda de alimento, pues las Camponotus se nutre fundamentalmente de excreciones de áfidos (aunque también de insectos muertos o moribundos); esto se puede ver por la diferencia en tamaño de los gásteres de las que suben (normales) de las que bajan (hinchados de melaza de pulgón), luego regurgitarán la comida para compartir y alimentar a sus hermanas en lo que se denomina trofalaxia, una actividad muy importante para los insectos sociales.


Un poco más tarde he querido seguir a algunas obreras que bajaban por el tronco con el gáster distendido para observar la entrada de su nido, pero sin éxito. Ando de aquí para allá alrededor del pino superviviente cuando de repente “caigo” (y nunca mejor dicho :-) en que parte del terreno circundante está mucho más blando de lo normal… Me agacho y excavo con la mano (así de inconsistente es el estado del sustrato) o mejor dicho, aparto un poco de tierra de la superficie y rápidamente salen cientos de obreras de Camponotus cruentatus a la defensa contra el intruso que amenaza su colonia. Quien no haya visto una colonia semejante por su gran extensión y sobre todo por el tamaño de sus integrantes (casi todas rondando los 20 mm.) no sabe a lo que me refiero… En pocos segundos, decenas de hormigas suben por mis manos y las perneras de mis pantalones con no demasiadas buenas intenciones. Visto lo cual, decido “tomar las de Villadiego” y alejarme dando grandes (y cómicas) zancadas hasta un lugar seguro sito algunos metros más allá.


Cuando por fin me deshago de mis “despiadadas inquilinas corporales” (¿pero cómo una hormiga tan grande ha podido colarse hasta ahí? :-), reparo en la extensión de la colonia. Poco a poco me acerco hasta su límite y lo bordeo, cuando alzo la vista, no doy crédito a lo visto: ¡El perímetro de la colonia tiene un poco más de 14 metros cuadrados! Las hormigas están a muy poca profundidad (5-15cm.) y esencialmente el gran hormiguero contiene miles y miles de obreras pero también bastantes alados (sexuados) que rápidamente se esconden y sobre todo, numerosos capullos de larvas de estas hormigas (*) que sus hermanas obreras tratan de defender y esconder, por cierto, con rotundo éxito. Tomo unas pocas fotografías y apuntes (sobre todo de su extensión y orientación), marco el lugar con el gps y me decido a seguir mi camino… Después de unas horas, llego a mi casa, me preparo un refresco, sin azúcar, sin cafeína, etc. cuando de repente, noto “algo” que recorre mi piel por debajo de la ropa: ¡Oh, Oh…!



(*): Hay que recordar que las larvas de las hormigas de la subfamilia Formicinae (un solo peciolo entre el mesosoma y gáster) completan su desarrollo en el interior de un capullo hilado por ellas mismas.

jueves, 14 de junio de 2012

Principio de San Mateo aplicado a la Ecología (Ramón Margalef).


"Porque al que tiene, se le dará más y abundará; y al que no tiene, aun aquello que tiene, le será quitado". Mateo [13,12].

Esta cita de la Biblia conmueve, impresiona que un texto cristiano exprese sin rodeos ni equívocos, que un hombre pobre terminará indefectiblemente aún peor (en este mundo). En el capítulo 25, versículo 29 del mismo Evangelio de San Mateo se da una repetición casi exacta de la cita anterior; también San Marcos [4,25] y San Lucas [8,18 y 19,26] repiten en parecidos términos.

Mucho tiempo después, quien propuso el llamado "Efecto Mateo" por primera vez (que yo sepa) al campo de la Sociología aplicada a la Ciencia, fue el autor norteamericano Robert K. Merton en un artículo muy conocido publicado en 1968 en relación con la recompensa en la Ciencia (*).

El “Efecto Mateo”, se aplica hoy día a numerosos ámbitos de la sociedad actual: Información, Política, Tecnología, Economía, Educación, Finanzas... ¡Guerras! Sobre todo si lo aplicamos a “Grupos” más que a “Unidades” podremos advertir su verdadero potencial: Se establece entonces que cuando dos Sistemas interactúan, la información aumenta relativamente más en el que ya era más complejo, éste parece alimentarse del más simple y puede asimilarlo o terminar devorándolo. Así, el subsistema más complejo mantiene durante el proceso el control del sistema entero, hace mejor uso de la información, la asimila y la conserva mejor y la multiplica relativamente más (**).

Ramón Margalef (1919-2004), catedrático de la Universidad de Barcelona, adaptó la “Teoría de la Información” (Shannon y Warren de finales de los 40’) al campo de la Ecología (mediados de los 50’). Con el tiempo fue perfeccionando y aglutinando más y más modelos matemáticos para una misma población en estudio, resultando entre otros lo que hoy día se denomina “Principio de San Mateo aplicado a la Ecología”.

Para ilustrar con un ejemplo de “primera mano”, a una escala muy pequeña y sin intención de restar categoría o importancia a esta gran contribución para la Ciencia, os comento una pequeña muestra: Llevo siguiendo desde hace casi tres años una serie de colonias de Messor barbarus (Linnaeus, 1767) en un solar sin construir cerca de mi domicilio. Aprovechando que está muy bien demarcado por varios equipos de topografía que allí hacen prácticas, cada pocas semanas dibujo un croquis de los diferentes nidos que esta especie ocupa en este lugar, constatando fácilmente la variación que se ha producido durante todo este tiempo, tanto en el número de nidos como el la dirección de sus pistas de forrajeo. Me he dado cuenta de que después de este período, los nidos supervivientes son cada vez más grandes además de la ya práctica inexistencia de los más pequeños o jóvenes que no consiguieron superar el siguiente invierno después de su fundación: Las colonias más recientes o más pequeñas en número de integrantes son eliminadas bien por batallas por el control del territorio o por competencia por los recursos alimenticios existentes, Las colonias más grandes triunfan invariablemente en esta lucha por la supervivencia.

Quizás no es algo muy diferente a lo que ocurre en el género humano, ¿Pero acaso no somos ambos animales sociales?

 
En las imágenes anteriores, colección completa de cromos Liebig, en francés, sobre "el mundo de las hormigas" (1932).


Notas y Enlaces:

(*): Merton, Robert K. (1968). The Matthew Effect in Science. Science 159 (3810), 56–63.

(**): Adaptado de: Josep Peñuelas Reixach (1988). De la biosfera a la antroposfera: Una introducción a la Ecología, 287 pgs. Ed. Barcanova. ISBN: 9788475334004.




Para ampliar un poco más: “El concepto de información en la ecología margalefiana” por el Dr. Jordi Flos Bassols (Departament d’Ecologia. Universitat de Barcelona):

Listado de las publicaciones del Profesor Ramón Margalef:

lunes, 11 de junio de 2012

Otra salida al Delta del Ebro.


Junto a unos amigos, Idoia y Javier, tal y como comenté en la anterior entrada, hemos pasado el fin de semana en Sant Carles de la Rápita (Tarragona).

Ya en pleno Delta del Ebro, concretamente en la “Playa de los Eucaliptos” (*) pudimos disfrutar de unas mañanas de playa con brisa fresca (**) muy apropiada para deportes de vela y viento. Es gracias a estos vientos provenientes del mar y por tanto muy húmedos, que pueden llegar a desarrollarse en plena arena de la playa algunas manchas de vegetación aislada, estas zonas superiores del litoral están constantemente influenciadas por los vientos e incluso las olas del mar llegan hasta aquí en períodos de tormenta.

Como no, las hormigas encuentran su lugar aquí; extraña ver sus hormigueros excavados en plena arena e interconectados entre sí (colonias policálicas) por pistas encauzadas también en la misma arena. Las responsables esta vez son hormigas del género Tapinoma (Dolichoderinae). No he podido identificarlas hasta ahora a nivel de especie ya que me encuentro con algunos caracteres mixtos (además de mi falta de experiencia, claro) que no me llevan a un resultado satisfactorio. 

En “el campo”, o mejor dicho, en la playa, he intentado seguir a estas hormigas para ver de qué se alimentaban pero sin éxito, parecía que solo se desplazan de uno a otro nido. He revisado los tallos y hojas de las plantas circundantes sin ver siquiera un solo pulgón (al menos en esta época) al que pudieran pastorear, tampoco he visto residuos humanos por las inmediaciones. Imagino que estas hormigas se comportarán como merodeadores totalmente oportunistas que no desecharán ninguna fuente potencial de alimento: cadáveres, semillas, desperdicios arrojados por el viento, etc. No he querido excavar ningún hormiguero para ver que alimento almacenaban en el subsuelo pues me parecía que ya tenían bastante acarreando constantemente arena desprendida desde el interior.






De todas formas, como este próximo verano pasaremos alguna temporada más por este lugar, estaremos más “al tanto” e intentaremos observar mejor la biología y "cotidianeidad" de estas intrépidas y desafiantes hormigas capaces de colonizar este difícil medio.


(*): Coordenadas geográficas: 40°38'43.45"N -  0°45'51.12"E

(**): En argot náutico se suele utilizar la escala Beaufort de intensidad del viento; así, “brisa fresca” corresponde a una velocidad del aire entre 29 y 31 Km/h.

jueves, 7 de junio de 2012

Hay que ser más estricto. Diferencias entre Camponotus foreli y Camponotus aethiops.


Quería comentaros una anécdota que me ocurrió hace algunos días. En una reciente salida de campo, colecté en una única muestra (#SHU284), lo que creía eran tres obreras de Camponotus foreli Emery, 1881, al llegar a casa volví a identificarlas (en base a una de ellas) como tales e hice unas fotografías bajo la lupa binocular sin percatarme de que las otras dos integrantes de la muestra eran en realidad Camponotus aethiops (Latreille, 1798). La casualidad hizo que dos especies muy parecidas en tamaño y color, pero sobre todo en la coincidencia por ocupar aquí un mismo hábitat equivocaran mi identificación. 

Puede apreciarse fácilmente la diferencia entre ambas especies: Camponotus foreli tiene depresión mesopropodeal muy marcada, mientras que Camponotus aethiops, no.

Camponotus aethiops

Camponotus foreli
 
Ya sabéis que suelo aprovechar cualquier circunstancia para proponer una entrada a este blog. Además de entonar el “mea-culpa” por esta equivocación, se me ha ocurrido hacer dos fotografías con el doble propósito de mostrar la diferencia entre ambas y sobre todo para subrayar la necesidad de un total rigor cuando se quiere obtener algún resultado en Ciencias… Algún día hablaremos sobre el “Método Científico”.

Bueno, pues este “finde” a la “playita” con unos amigos, a ver si a la vuelta puedo contaros algo respecto a las hormigas.

lunes, 4 de junio de 2012

Todo un fin de semana “de lujo” 2/2. El Moncayo.


En una anterior entrada en este Blog, intenté hacer un escueto resumen sobre la primera jornada de un fructífero fin de semana, pleno de aprendizaje gracias a los consejos y enseñanzas de Xavier Espadaler. Como “lo prometido es deuda”, continuo ahora con el resumen de la segunda jornada:

…Al día siguiente temprano, nos dirigimos hacia el Parque Natural de la Dehesa del Moncayo. Desde el “Santuario de Nuestra Señora de la Virgen del Moncayo”, convinimos en subir hacia la cumbre hasta el límite de la vegetación arbórea, a unos 1850 msnm. Es éste un paraje del terciario formado por un macizo aislado, muy rocoso (areniscas, cuarcitas y pizarras) y sobre todo interesante para nosotros por lo pobre –históricamente- en registros mirmecológicos.

Durante la subida, predominaban desde el principio las especies del género Formica; F. exsecta Nylander, 1846; F. fusca Linnaeus, 1758; F. rufa Linnaeus, 1761; que tapizaban literalmente el suelo manteniendo este totalmente limpio. Yo espero que algún día, tanto las administraciones implicadas como los ciudadanos tomemos en consideración el gran servicio que prestan estos animales en la regulación del medio, manteniendo limpio y a raya de plagas estas masas boscosas por desgracia, cada vez menos extensas.

Nido Formica exsecta

Gracias a los constantes consejos e infinita paciencia de Xavier, pudimos observar especies “raras” que seguramente hubieren pasado inadvertidas para mí. Además, imaginaros la gran ventaja que supone el observar o recoger muestras en las que con mucha certeza y muy pocas dudas te dicen a que especie, o cuando menos, a qué género pertenecen, argumentando las diferencias con otras semejantes... ¡Eso sí es enseñar!

Xavier tomando unos apuntes...Obsérvese al fondo “la pendiente”.

Por otro lado, también encontramos bien representado al género Myrmica, concretamente M. sabuleti Meinert, 1846; M. wesmaeli Bondroit, 1918  y más tarde M. scabrinodis Nylander, 1846. En el momento de escribir esta entrada, estoy observándolas bajo la lupa binocular. Como bien me ha dicho Xavier, contrasto claramente las proporciones y forma general del cuerpo (alargada y con cabeza más o menos grande).

Myrmica sabuleti a la lupa

Durante el descenso hacia la base, hicimos varias paradas y pudimos prospectar, a diferentes alturas, en masas de pinos (algunos con bolas de muérdago entre sus ramas ;-), hayas y algunos jóvenes robles, proporcionándonos varias especies de  Formica, Temnothorax, Tapinoma, Lasius y al menos, una visión conjunta y preliminar del área visitada. Como dato curioso, no encontramos en esta ocasión ninguna Camponotus …Habrá que seguir prospectando.




Bueno, ya por la tarde; después de algunas anécdotas sobre la búsqueda y recordatorio del nombre de cierta especie vegetal parásita, disertaciones varias sobre el "Efecto San Mateo" y demás comentarios sobre el altruismo de los "estudiosos de los insectos sociales", dimos por terminada la jornada. No quiero extenderme mucho más, “solo” comentar una vez más y agradecer al Profesor Xavier Espadaler la oportunidad renovada tanto de ampliar mis pobres conocimientos mirmecológicos como por el obsequio de su compañía.


Bibliografía recomendada para ambas entradas:
Espadaler, X. 1986. Formícidos de los alrededores de la Laguna de Sariñena  (Huesca). Descripción del macho de Camponotus foreli Emery (Hymenoptera, Formicidae). Col. Est. Altoarag. 6: 109-126.

Espadaler, X. 1997. Leptothorax caesari n.sp., a granivorous with apterous males (Insecta: Hymenoptera: Formicidae). Annalen der  Naturhistorisches Museum Wien 99B: 145-150.

Espadaler, X. 1997. Diagnosis de siete especies nuevas de hormigas. Zapateri 6 :151-153.

Espadaler, X. 1997. Fam. Formicidae. Catalogus entomofauna aragonensis 13: 13-21.

Espadaler, X. 1999. Hormigas (Hymenoptera, Formicidae) de los Monegros. Boletín Sociedad entomológica Aragonesa  24: 151-152.



Enlaces recomendados:

Pueden obtenerse casi todos los trabajos de Xavier Espadaler en el siguiente enlace:

Web sobre el parque Natural “Dehesa del Moncayo”: